Caja, stock, clientes y facturación en ARCA en un solo lugar. Y el número que ningún otro sistema te muestra: lo que realmente te queda de cada venta, después del arancel de la tarjeta, las retenciones y el costo del producto.
Marcá las que te pasan. No hace falta que sean todas.
Y ninguna es un módulo aparte que te venden después.
Lo difícil no es emitir el comprobante. Es saber, al final del mes, si el negocio dio o no dio. Estas tres cosas son las que cambian esa respuesta.
Vendiste $100.000 con tarjeta en tres cuotas. No te entran $100.000: te entran $88.400 y el 12 del mes que viene. Acá lo ves en la misma pantalla donde cobrás, con el arancel y las retenciones separados.
Descontando el IVA, los impuestos internos y el arancel de la tarjeta, cuánto te queda de cada cosa que vendés. En rojo lo que estás vendiendo con margen flaco, para corregirlo antes de que te coma el mes.
La caja guarda las ventas en la computadora y sigue funcionando: cobrás, imprimís el ticket y atendés. Cuando vuelve la conexión, los comprobantes salen solos con su CAE.
Sin manual, sin capacitación de tres días, sin llamar a nadie.
Ponés con cuánto arrancás y listo. Cada venta del día queda atada a ese turno, así al cierre el arqueo sabe exactamente qué contar.
Escaneás, o tipeás el código, o buscás por nombre. Diez unidades de una cosa se cargan con 10* y el escáner. Medio kilo de otra, con 0,5*. Cambiás una cantidad tocando el número.
Ponés cuánto cubre con el primero, elegís con qué paga el resto y la caja calcula el vuelto. Si te dice que se lo lleva y te lo paga el viernes, va a su cuenta corriente y ves al toque cuánto le queda de límite.
Dejás la venta en espera, atendés al que tiene monedas justas, y retomás la primera donde estaba. Todas las que quieras, en paralelo.
La anulás en dos clics. Si tenía factura, se emite la nota de crédito sola, vuelve el stock y se corrige la cuenta corriente. Nada de andar arreglando números a mano.
Contás la plata y el sistema te dice si sobra o falta, separando lo que entró en efectivo de lo que va a caer por tarjeta. Y cuánto de todo eso fue ganancia.
Todo esto ya está funcionando. Lo que se cobra aparte está marcado más abajo, en precios, y se activa cuando lo necesites.
Elegí tu rubro y te marco las que más vas a usar.
Un precio de entrada que cualquier comercio puede pagar, y módulos que se agregan sólo si te sirven. Todos los planes incluyen 7 días de prueba, sin tarjeta.
Contame cómo es tu negocio y te digo qué te conviene. Sin dejar el mail ni hablar con nadie.
Se suman a cualquier plan y se dan de baja cuando quieras. Si tu caso no entra justo en un plan, lo armás vos.
Un almacén con dos cajas, dos sucursales, facturación en ARCA, su tienda online y el programa de puntos: entra entero en el plan Completo. Es un negocio que factura varios millones por mes, y el sistema le sale menos que una tarde de un empleado.
¿Vendés sólo por internet y no tenés local? Mirá la versión para ecommerce, que factura sola cada venta de Tienda Nube y Mercado Libre.
No. Se emite factura electrónica con CAE, válida en todo el país y sin ningún equipo homologado. Es lo mismo que hace tu sistema hoy si te muestra un número de CAE en el ticket.
No hay nada que instalar. Entrás desde el navegador, en cualquier computadora, tablet o celular. Si querés, la agregás al escritorio y abre como si fuera un programa.
Seguís vendiendo. La caja guarda las ventas y cuando vuelve la conexión pide los CAE sola. Incluso podés abrir la caja con la conexión ya caída y arrancar el día.
No. Bajás nuestra planilla, pegás tus productos y la subís. La podés volver a subir cuantas veces quieras: los que ya existen se actualizan por código, no se duplican.
Sí, y es lo que hace la mayoría. El plan Mostrador te da la caja, el stock, los clientes y el arqueo, con remitos y presupuestos. El día que necesites facturar en ARCA sumás el módulo y sigue todo donde estaba: no cambiás de sistema ni volvés a cargar un producto.
Sí. Emitís Factura C y el sistema te avisa cuando te estás acercando al tope de tu categoría, con tiempo para acomodarte.
Con cualquier impresora térmica común, de 58 u 80 mm. La elegís como elegís cualquier impresora en tu computadora. No hace falta un modelo determinado ni un driver especial.
Sí. Cada uno entra con su usuario. El cajero cobra normalmente, pero anular una venta o hacer un descuento grande le pide la clave de un responsable. Y queda registrado quién hizo qué.
Catorce días completos, sin tarjeta y con todo habilitado. Si en ese plazo no te convence, no hacés nada y se cierra solo.
Cargás tus productos una tarde y a la mañana siguiente estás vendiendo con él. Si no te sirve, lo dejás y no pagaste nada.